“La Cofradía tiene por finalidad la adoración al Santísimo Sacramento y la devoción a su bendita Madre en su dolor junto a la Cruz del Hijo…” (Art.3)

“Establecemos como titulares a Nuestro Padre Jesús Sacramentado y a su Madre, María Santísima de la Piedad, Amparo de los Leoneses.” (Art.4)

La esencia de nuestra cofradía se encuentra recogida en estos dos artículos de los estatutos, el documento vertebral que, en septiembre de 1993, una comisión gestora encabezada por D. Antonio Viñayo, entonces Abad-Prior de la Real Colegiata Basílica de San Isidoro, realizó para ser aprobada con la firma de D. Antonio Vilaplana Molina, Obispo de León, el 8 de marzo de 1994. Extracto del decreto fundacional son las siguientes líneas:

“… Nos usando de nuestra autoridad venimos en erigir y erigimos en la Real Basílica de San Isidoro la asociación Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad, Amparo de los Leoneses, con personalidad jurídica pública a tenor del vigente CIC, y venimos en concederles y les concedemos, tras el examen de los estatutos presentados, nuestra aprobación.”

Desde aquel momento, la Cofradía se constituía, pues, en un miembro más de la extensa Familia isidoriana (en cumplimiento con el artículo 12 de sus estatutos) hundiendo sus raíces en lo más profundo de la historia de esta vetusta institución. El propio D. Antonio Viñayo reflejó en las páginas de la revista ABBA del año 2005 los motivos por los que se adoptan dichos titulares: de un lado, la conocida referencia al Santísimo Sacramento, dado que “desde tiempo inmemorial, el Señor en el permanente y solemnemente Expuesto día y noche, mantiene un paternal e ininterrumpido coloquio con los leoneses”; y por otro, la presente advocación mariana designa a la Cofradía como indiscutible heredera de una antiquísima tradición leonesa:

“Vosotros, queridos hermanos de la singular Cofradía, recogéis la herencia secular, eucarística y mariana, de la Basílica isidoriana, y os asociáis al culto y devoción de un Cabildo que, desde su creación milenaria, ha consagrado su existencia a los mismos fines que dieron origen y razón de ser a vuestra Asociación. La Basílica os facilitó los símbolos para vuestro escudo, y puso en vuestras manos los cetros que, durante siglos, presidieron cada sábado la procesión capitular que entonaba la Salve ante la Imagen de Nuestra Señora. De ella nos habla el Códice 94 del Archivo Isidoriano: ‘con quien los canónigos y todo el pueblo tienen mucha devoción, como Imagen milagrosa, y en cuyo altar cada sábado canta el convento una misa de Alba del Oficio de Nª Señora, y después de completas dice una Salve, bajando a ella con velas encendidas’.” .

Las palabras del Hermano Mayor Honorario, D. Antonio Viñayo, no dejan lugar a dudas sobre la motivación, raigambre, devoción y proyección con que sienta las acertadas bases para el nacimiento de nuestra Cofradía.

San Isidoro, cuyos restos descansan en la magnífica basílica románica donde se encuentra sita nuestra sede, no sólo representa uno de los iconos más universales de la fe, la cultura y la historia de España y, particularmente de León; debido al lugar en que ejerció su episcopado, el santo es también patrono de la ciudad de Sevilla. A la luz de esta vinculación se deben entender las peculiaridades que identifican a nuestra Cofradía dentro de la sobriedad de las penitenciales leonesas, seña de identidad de la Semana Santa en la capital del Viejo Reino. La altura del capirote -de un metro-, los cambios de ritmo en la puja de los pasos, e incluso la propia puja de éstos a dos hombros, son algunas de las singularidades que configuran la idiosincrasia de esta Cofradía, cuyas procesiones son acompañadas desde nuestra fundación por la banda del Santísimo Cristo de la Victoria. Fundadas en el mismo año, Cofradía y banda conformarán juntas el cortejo procesional que cada quinto sábado de Cuaresma, desde el año 1994 hasta hoy, sale a las calles de León, y siendo los componentes de ésta hermanos honorarios de aquella.

Así, nuestra primera estación de penitencia tuvo lugar el Sábado de Pasión del año 1995, con el primer Hermano Mayor, D. Eulogio Blanco Fernández. Para aquella primera procesión, la Cofradía contaba ya con el paso de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza, de Melchor Gutiérrez, imagen de un yacente volviendo a la vida, alusivo a la resurrección. Poco tiempo después, el mismo autor crea el segundo paso, la imagen de palio de la Virgen de los Reyes, que, por ser una pieza cedida temporalmente, pronto sería sustituida por una nueva imagen de María, también bajo palio, con la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza, obra del imaginero Miguel Bejarano, y donada a la Cofradía por una hermana de la misma.

No obstante, y a pesar de que el ideario de la Cofradía perfilado en aquel momento, radicaba en la puja de un paso de misterio y una virgen de palio, el año anterior a la donación de Nuestra Señora de la Esperanza, la Cofradía procesionó a su titular, María Santísima de la Piedad, imagen custodiada en la Basílica desde antiguo y conocida por el nombre de Virgen del Milagro. Su puesta en valor dentro del cortejo procesional fue una recomendación expresa del cabildo isidoriano, que tuvo a bien ceder la imagen para tal fin.

Por último, en el año 2011, la Cofradía aborda el proyecto de un nuevo paso, esta vez de misterio. De esta forma, el 19 de marzo de ese año se presenta, bendice y corona con potencias en la Santa Iglesia Catedral de León la imagen de Nº Padre Jesús de la Esperanza Cautivo ante Anás, talla principal y primera del paso nuevo. En años posteriores, el proyecto -aún en proceso de ejecución- ha ido completando su desarrollo escultórico, ejemplo de ello es la talla de Anás, estrenada en 2012; ambas tallas son obra del imaginero Jaime Babío.

Junto con su patrimonio escultórico, la Cofradía tiene el honor y el derecho de engalanar su cortejo con dos elementos distintivos y únicos en toda la Semana Santa de León: el tintinábulo y la umbela, atributos propios de San Isidoro en tanto Basílica, por concesión papal.

Añadido a su actividad penitencial por las calles de la urbe regia, la Cofradía también ha realizado un importante trabajo de pastoral, cultural y social en cumplimiento con el artículo 12 de sus estatutos, mediante la creación de un Grupo Joven, en el año 2010. Esta formación resultaría pionera en la Semana Santa leonesa, llegando a tener un importante respaldo episcopal, y fruto de su trabajo y su vigor fueron los tres Pregones de Juventud que tuvieron lugar consecutivamente en los años 2010, 2011 y 2012, a cargo de D. Mario Díez Ordás -posterior pregonero de la Semana Santa de León-, D. Francisco Javier Segura Márquez -posterior pregonero de la Semana Santa de Sevilla- y D. Juan Lanero Fernández -recientemente ordenado diácono y desempeñando su ministerio en la Real Colegiata-.

Por último, en reconocimiento a quienes han tenido el honor de regir los destinos de nuestra Cofradía, enumeramos la nómina de Hermanos Mayores que han prestado su servicio a esta penitencial a lo largo de estos veinticinco años:

  • – D. Antonio Viñayo González (Ɨ 2012). Hermano Mayor Honorario.
  • – D. Eulogio Blanco Fernández (Ɨ 2012)
  • – D. Mario Torices Díez
  • – D. Manuel Pérez Vega (Ɨ 2015)
  • – Dña. Dolores Bernardo Bernardo
  • – D. José Salvador Fernández Mansilla (designado por el Cabildo Isidoriano)
  • – D. José Manuel Fernández Laiz
  • – D. Javier Fernández Llamas (actual)

Fdo: David Arias Álvarez. Hermano de la “Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad, Amparo de los leoneses”

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